Con motivo de la Semana
del Amor y de la Amistad, el Duendecillo Biblonio, que vive como un rey en el
tronco del árbol mágico de la Biblioteca, nos dejó sobre la alfombra de los
cuentos: Mamá, ¿de qué color son los besos?, una historia preciosa
escrita e ilustrada por Elisenda Queralt y Carla Pott.
Se trata de un cuento
escrito de una manera tan delicada y con unas ilustraciones tan bonitas, que encandila a chicos y grandes.
Los niños y niñas de
Primer Ciclo de Fomento de la Lectura hablaron largo y tendido sobre el color
de los besos que más les gustaban.
Hablaban de besos verdes
como hojitas de primavera, de los azules como el cielo en el verano, de los
amarillos relucientes como el sol al mediodía, los violetas misteriosos como la
noche, los rojos como cerezas jugosas, los anaranjados como el atardecer, los
blancos como el silencio y los besos arcoiris, que tienen todos los colores.
Después del cuento,
decoraron sus besos y el bote para guardarlos y que estuvieran a buen recaudo.
Nunca sabemos cuándo puede asomar una gotita de tristeza. Los besos de colores
van muy bien para curarnos de la pena. Por mi parte, les hice un poemita en el
que atesorar la emoción de cada beso: “Mi
bote de besos”.
En mi bote decorado
los besos voy a guardar,
por si un día la tristeza
me viniera a visitar.
Los hay de un rojo cereza
como el fuego del hogar,
esos dan mucha alegría,
calorcito de verdad.
Otros son tan amarillos
que de lejos veo brillar,
al mismo sol se parecen
con rayitos de amistad.
Los verdes cogí en el campo
a punto de despuntar,
son hojitas que muy tiernas
por doquier encontrarás.
Algunos son tan azules,
cachitos de cielo y mar;
son de un azul tan profundo
que nunca se ha de apagar.
Misteriosos, los violetas,
nos borran la oscuridad;
cuando estemos preocupados,
rápido nos curarán.
Guardaré también los blancos,
de silencio y amistad,
para que lleven al mundo
el abrazo de la PAZ.
Con sus colores mezclados
un arcoiris harán,
y en el BOTE DE LOS BESOS
alegres me esperarán.