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viernes, 8 de mayo de 2026

CULTURA, esa dama de los sueños.

 


Decía uno, ¡vaya usted a saber!- pido perdón por ignorar su nombre, aunque bien podría llamarse Gulliver_, que “cuando desciende el sol de la cultura, hasta los enanos proyectan grandes sombras”.

Lo que éste debía ignorar es que el sol, siempre va y vuelve, y para todos amanece, sobre todo, para aquellos que se empeñan en la CULTURA.

Y si no, recordad el dicho: Siempre venceremos los eclipses, porque no hay eclipse que cien años dure ni día que no amanezca… reconozco que hemos reinventado el dicho, pero lo cierto es que hemos aprendido que si es preciso que el sol salga por otro sitio, saldrá.

A esta Dama que alimenta nuestros sueños, no le gustó nunca que alguien le pusiera cauces, ni que le estuvieran torturando el oído con lo que es o no políticamente correcto. De modo que , si lo que se impone, es salir por el Oeste y ponerse por el Este…pues, ¡qué quiere usted que le diga!, se cambian las tornas del Universo y a otra cosa…

A esta Dama de la que hablamos es bueno dejarla fluir, que se maneje a su antojo…que vaya y venga…unas veces será como amante impetuosa, capaz de trasladarnos al séptimo cielo… No lo duden, hablando de CULTURA, el Séptimo Cielo, existe…En esos momentos de éxtasis y mientras nos dure la resaca de su amor, creeremos que otro mundo es posible.

Y cuando nos pueda el desánimo, porque también habrá de esos momentos, en los que nos sintamos con el corazón partido, en los que la veamos como amantes despechados, ella vendrá a sacudirnos la abulia de estar vivos…será capaz de invitarnos a revelarnos contra aquello que nos deshumaniza, que borra lo que de hermoso hay en este mundo. Ella será capaz de hacer que, ante  nuestros ojos, se despliegue la orgía de la primavera.

Porque la CULTURA es un arma que apunta hacia el futuro. Ella hará crecer flores, aún cuando los inviernos se empeñen en hablarnos de la nieve.

De sobra sabemos que en estos tiempos desalmados,  isobaras enloquecidas nos anuncian que no hay día en que no se aproximen aguaceros. Y de sobra sabemos que esos aguaceros pretenden cogernos con el corazón desabrigado. Hay mucho desalmado que se empeña en arrojar la CULTURA por la ventana.

Pero ella , la CULTURA, sabe de paraguas contra esos aguaceros…y de paracaídas que protegen de peligrosos saltos al vacío. Por suerte o por desgracia, está muy acostumbrada a saltar sin red.

Ella es capaz de resistir todos los embates, siempre tendremos su reducto seguro…Siempre nos quedará la CULTURA…y ansiaremos ser, y lo seremos,  como esa belleza blanca de la jara que es capaz de arañar la dureza gris de la roca.

Mientras tengamos dientes, mordamos, seamos valientes, expresemos libremente lo que estamos dispuestos a hacer por ella.

Dice un tal Luis García Montero que “la vida no es un sueño”, por mucho que Don Pedro Calderón de la Barca, otro tal, se empeñase en lo contrario…

Hablando de esa Dama, a veces mujer fatal, que atiende por el nombre de CULTURA, no sé a quién darle la razón…probablemente ambos la tengan, porque no existe una razón absoluta, sólo hay razones que tratan, sin demasiado acierto,  de alcanzar el absoluto, que es concepto inabarcable.

Ciertamente, a veces no se sueña mientras se vive, porque si te da por entregarte a los sueños, la vida, que  a veces es una locahijadeputa, llega escudándose en no sé qué circunstancias, y te borra los sueños de un plumazo, o de un guantazo, que en demasiadas ocasiones no se anda con sutilezas.

No, a veces uno no sueña mientras vive… A veces, hay que vivir y punto; pero, eso sí, recomendamos encarecidamente no  perder de vista la CULTURA, así será más fácil andar el camino.

A veces la vida es un tango triste que habla de amores imposibles y se complace en recordarnos que estamos jodidos, tremendamente jodidos…

Pero, qué carajos…¡¡Se puede soñar, tenemos el derecho a soñar, tenemos el deber de soñar una vida más justa, más hermosa, más digna para todos!!

No, no podemos perder de vista a la CULTURA…Ella es experta en soñar sin importarle que muchos no crean en sus sueños…

No vayan ustedes a pensar…,  la CULTURA no es tan loca como parece, aunque a veces no se controle cual tierna damita adolescente. Antes de mostrarse, suele consultar con su almohada. Cualquier almohada, y más la de la CULTURA, tiene arranques de filósofa:  piensa, duda, se tortura, se deja aconsejar, abandona el consejo…Claro que, cuando decimos almohada, quizá queramos decir CONCIENCIA… esa tocanarices a la que deberíamos prestar más atención.

Hacerle caso a la conciencia, esa voz interior que te recuerda, que para la CULTURA también es precisa la DIGNIDAD.

Normalmente callamos si estamos solos, la CULTURA, que es sabia, nos recuerda que es mejor callar cuando estamos mal acompañados y después…consultar con la almohada…siempre hay alguna dispuesta a aclararnos las dudas.

Esa Dama de sueños ha cumplido ya una eternidad, pero sigue dudando, sigue muriéndose de frío si no encuentra nuestras manos. Le da pánico sentir que sin nosotros ni vive ni sueña.

NO es bueno que una Dama como ella esté sola, por mucho que no siempre se mueva en ambientes selectos.  A mí me gusta más cuanto se torna arrabalera,  mujer fatal con medias negras capaz de meterse en cualquier tugurio para llevar un poquito de luz a esos reinos de sombra que nos rodean.

Esa dama confiesa que se ha ido haciendo en nuestras manos…cuantas más son las manos, más grande se va haciendo su nombre, más años se va echando a las espaldas…

Es experta en hacer suyo nuestro sufrimiento.

Ella ama si nosotros amamos.

Está alegre si nos ve sonreir.

Llora si nosotros lloramos.

Puede ser el pasado, el presente y el futuro.

Necesita de la memoria para perdurar a través de nuestros recuerdos.

Estamos en ella y ella está en nosotros, si somos humanos es gracias a ella.

En su nombre han de caber todos los nombres.

Ella es la CULTURA, la VERDAD de nuestras vidas, la que nos trae el progreso, la que nos diferencia de los animales; la que nos hace dignos de llamarnos HOMBRES o MUJERES.

Ella puede ser la tierra en la que seguirán germinando nuestros sueños. Sólo por ella seremos sembradores de sueños, y no los abandonaremos por muchos malos despertares que nos acechen. Siempre encontraremos una canción para invocar a la lluvia…

Y como declara un tal Mario Benedetti, la queremos:

…porque sos

mi amor mi cómplice y todo

y en la calle codo con codo

somos mucho más que dos.

Y aunque hoy el alma nos hable de baladas tristes, el sol de nuestras manos será capaz de beberse la escarcha, porque esa Dama soñadora nunca se rinde.

Ella es el  fuego que alimenta nuestro entusiasmo, porque su capacidad de amar es grande y su reino no tiene límites.

Ella es el agua que dibuja la estela de esos barcos que recalaron en otros puertos, la estela blanca de los sueños de esos marineros, que nos precedieron en el oficio de soñar , y que no olvidaremos por más que pasen treinta veces treinta años.

Ella es el aire que nos recuerda que seguimos vivos y despiertos, el que nos mantiene alertas, el que nos dice que no estamos solos, el que nos regala una brisa salina si estamos cansados.

Por eso, porque le gusta nuestra compañía, ella sigue proponiéndonos una y otra vez el mismo trato: caminar juntos, aunar esfuerzos,  seguir alimentando nuestros sueños en esta época de baladas tristes  que llenan el alma de notas de escarcha.

Mª José Vergel Vega

domingo, 26 de octubre de 2025

Dejándome leer por Han Kang.

 



Estimada Han Kang:

Te escribo desde la orilla del silencio, a la hora en que las sombras convocan su aquelarre.

Me pregunto qué sucede cuando las palabras no encuentran el camino de salida, cuando los ojos se cubren de niebla y no son capaces de asombrarse ante el mundo.

¿Qué pasa si nos abandona el milagro del lenguaje?

¿Qué hacer, cuando aún teniendo la capacidad del lenguaje no nos entendemos? ¿Acaso no es esto estar mudos y permanecer sordos ante lo que a nuestro alrededor acontece?

Solo existe aquello que se nombra, dice una terrible sentencia.

Me sumerjo en La clase de griego y constato que no solo nombran las palabras. También lo hacen las miradas, las manos que sostienen el mundo. Nombra el dolor cuando es aceptado como parte del bagaje de la vida. Nombra el silencio, que es palabra presentida, con su sístole y su diástole.

Tus palabras apelan al sentimiento, a lo que nos brota del alma. Su latido se siente desde lo más profundo del silencio y va a lo más profundo de las cosas. El alma es una dulce volvoreta que nos aletea queriendo salir para dejar la levedad de su esencia de amor en cuanto nos rodea.

Según Carlos E. de Ory el silencio es políglota, solo tenemos que aprender a escucharlo y las posibles interpretaciones nos serán dadas por añadidura.

En el silencio me reconozco y soy capaz de reconocer a los demás.

Todos somos “el profesor” o “la mujer” que, a cuestas con la pesada roca que el mundo les impone, son capaces de buscar esos instantes que hacen posible continuar el sinuoso camino de la vida.

 Pasará el tiempo y nos seguiremos preguntando las mismas cosas en medio del silencio de la madrugada, y posiblemente nunca daremos con la respuesta adecuada.

Mientras seamos capaces de hacernos preguntas, no todo estará perdido. Persistir, esa es nuestra fuerza.

Agradecida, una lectora.

Mª José Vergel Vega

 

 

sábado, 4 de abril de 2020

Dos o tres segundos de ternura



Cada Abril ha tomado por costumbre sembrarme espinas en el corazón. De fuera me llega el aroma intenso , casi doloroso, del hinojo. Me llega la pasión de las amapolas, desangradas en los caminos, porque no hay ojos que las miren.
Se nos fue con Abril el cantor que nos trajo, como un milagro, el alba en su voz.  Se nos fue y nos deja huérfanos en el grito de estos tiempos convulsos, en los que tenemos frío. 
Con él se marcha una parte importante de lo que fuimos, de aquellos que hicimos de su canto nuestro himno.
No sé por qué Abril insiste en arrebatarnos la esperanza.  Abril es hoy una flor deshojada de tristeza, la desnudez de un alma ahogada por la pena.
La vida se nos ha puesto dura. Sísifo ya no puede con su piedra. Está arreciando la tormenta. Intento caminar y doy pasos en falso. ¿Cómo voy a echarme a la vida sin el necesario latido de tus versos? ¿Cómo voy a aprender a vivir sin el dulce consuelo de tu voz? ¿Cómo sortear sin ella el temporal de cada día?
La vida nos va enseñando, a fuerza de embates, que las pérdidas nos cambian . Una se mira al espejo y no se reconoce. Nos descubrimos más viejos  y más cansados. Las arrugas nos apuñalan el alma de parte a parte y nos dolemos hasta encogernos.
Nos hiere recordar lo que pudo haber sido y no fue. Nos duele comprender que no todos los caminos nos llevan a Roma, ni al tiempo dulce y azul de la infancia.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Estío en gris mayor


No sabría expresar con precisión la relación tan especial que me une a Julia. En ocasiones, los personajes que uno crea se vuelven tan reales que cuando los dejas marchar, te duelen terriblemente en el alma. Hoy no pude por menos que escribirle estas palabras de añoranza.

Querida Julia:
Apenas acabas de irte y ya te echo de menos. Sin duda, nadie me entiende como tú, sólo a ti podía contarte la historia de las penas de cada día.
 Sólo tus manos cosían de manera adecuada mis heridas.
Me pregunto qué estarás haciendo ahora, a solas con ese Sandokán rubio del Yoni que, bruto y todo, siempre estuvo por tus huesos.
Te recuerdo deambulando por la casa, buscando la palabra precisa para opinar sobre lo divino y lo humano.
 Soy un corazón cansado que te extraña.
Nunca pensé que diría esto, pero fueron tantos años a tu lado, que la vida se me ha ido pintando de gris sin el cascabeleo de tu risa.
¿Acaso me robaste la caja de las palabras antes de marchar a tu isla de caracolas? Ando buscándolas y puse la casa patas arriba. No hay ni rastro de ellas. Puede ser también, no me hagas caso, que se las haya tragado este mundo loco que no nos deja sosiego. Tú sabes que yo no puedo vivir sin las palabras. Ellas llenan cada rincón de mi pecho, son mi sístole y mi diástole, mi alfa y mi omega. Desde que te marchaste no encuentro la manera de que me bajen a la mano, andan en mi cabeza hechas una maraña que me tortura y me hace sentir vulnerable.
Cachito de mis entrañas, ¿será que formas parte de mí?, de esa niña que aún me habita de cuando en vez y que abrazo ahuyentando la desesperanza.

lunes, 22 de septiembre de 2014

De Amor y fantasmas...

Escultura al Amor Herido, Parque de María Luisa, Sevilla
Foto Internet


Préstame tu palabra a este lado del frío, y déjame decirte que aún  te quiero cuando la bruma oculta los confines del mundo y el ojo de Dios acecha nuestros besos.
Te quiero cuando las hadas pierden la decencia, y su varita no obedece a palabras mágicas.
Te quiero si me despierto al filo de tu boca. Te quiero cuando el tiempo se me va entre los dedos, cuando eres pez que asciende la corriente.
Te quiero entre las notas de un bolero, y por debajo de la mesa, siento la presencia ausente de tus manos.
Déjame decirte que la vida se me está yendo, amor,  y que cierro los ojos y me abandono al sueño de inventarte.
Y acaso nunca hayas existido, acaso jamás nos dijimos: “Te quiero”; acaso nunca fuimos uno al llegar la madrugada.
Y se me va la vida, amor, y encierro tus ojos entre los pliegues de la almohada; porque el cielo es una gran mentira y no hay estrellas que valgan; porque no hay palabras para apresar la sombra que me dejas.
 Donde hay olvido y fantasmas, sobran las palabras de amor.
Pero  préstame, amor, tu palabra a este lado del frío, y devuélveme la oportunidad de la alegría.
 Se hace de noche …… ya oigo el llanto de los pájaros.

martes, 13 de mayo de 2014

Cuestión de glamour


Hoy encontré esta carta, alguien dijo de ella que era una hermosa carta de amor, añado que también lo es de desamor. Con ella gané el VI Concurso de Cartas de Amor de Villanueva de la Serena hace unos años. Porque tiene mucho de Dausediana merece tener un rinconcito en propiedad en este blog. 


Amor:
           Sólo cuatro letras para decirte que guardo tu nombre entre las sábanas limpias; entre efluvios de suavizante y restos de viejas caricias.
           A veces lo meto en el bolsillo porque me gusta oir el tintinear de las letras; otras, las libero en el cuenco de las manos y vuelan… vuelan torpes, entre las gotas de la lluvia.
          Porque sucede, amor, que a veces llueve si recuerdo tu nombre.
          Pongo a secar las letras de tu nombre, por si acaso vuelves en el próximo arcoiris. Y porque yo sé que te gustaría encontrarlo como lo dejaste; cuando se orea, vuelvo a ponerlo entre los pliegues de las sábanas, bien doblado y perfumado.
          Si bajo la guardia, tu nombre se escapa y se alía con el viento, desordenándome el pelo, colgándose cual zarcillo de mis orejas.
          Sucede, a veces, que tu nombre se descuida y lo abrocho a la cintura y , revoltoso, despierta calladas mariposas, que un día inventaron tus manos.
          Amor, a pesar de todo, tú me diste las letras de tu nombre para cobijarme del frío, o eso me dijiste; sin embargo, el parte meteorológico me anuncia impávido que hoy volvieron, de nuevo, los ciclones, los aguaceros… los naufragios.
          No me quedan fuerzas para sortear la violencia de otro mar enfurecido. Ya los maderos de mi balsa navegan a la deriva, arrastrados por la corriente.
          Eres de los que piensan que todo lo cambia la liturgia de la palabra. Las palabras, amor, esas embaucadoras, que todo lo transforman, que todo lo trastocan, que todo me lo ponen patas arriba…y entonces, envías asépticos y escuetos sms, un cómo estás, cuídate… besos…¡cómo si tú no fueras capaz de intuir cómo estoy!
          Naufrago, amor, en una ausencia de caricias, a las horas heladas de la madrugada en que se ahogan los ladridos de los perros, y se vierten sobre mi vientre las profundas letras de tu nombre…
          ¿Sabes? Ayer puse los versos alrededor de tu cuello, aunque en realidad eran mis manos, sí…He de reconocer que fue una tontería… Lo hice porque te quiero, porque no vayas a resfriarte …siempre fuiste tan propenso a las gripes y a los desánimos…
          Sucede que a veces tengo ganas de esconderme del mundo, de que el mundo me ignore y siga girando sin rumbo… ¡allá el mundo!