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martes, 1 de enero de 2019

Paraíso en la tierra



Hoy me calcé las botas de andar la tierra y salí con Zazú a esperar el día. Sus ojos son una fiesta al encontrarse con lobo, un perrito por el que bebe los vientos. Después de recibir ambos la dosis de caricias y arrumacos correspondientes, seguimos nuestro camino, no sin antes mirar hacia atrás varias veces  porque  siempre el encuentro se les hace corto.
Entre las sábanas tendidas de la bruma , la tierra se me antoja un cementerio de árboles desnudos que se recortan en el rosado del firmamento.
El día se va desperezando y comienza a deshacerse del abrazo atosigante de la niebla.
En el Prado del Palomar, lloran los corderos acaparando la atención de sus madres. Momentos después, el campo es una fiesta: el llanto ha surtido efecto, y los impolutos borreguitos tiran gozosos de las ubres de sus madres llenando sus boquitas con el líquido tibio, que les hace más llevadero el frío de la mañana.
-El que no llora, no mama- le digo a Zazú, que me mira moviendo la cola, como si hubiera entendido lo que acabo de confiarle. Sacude las orejas y tira de mí con insistencia camino de la Ribera.

martes, 23 de enero de 2018

El sueño de Penélope

El árbol de los pájaros dormidos. Foto de Mª José Vergel Vega


Un ejército de pájaros dormidos
me traen el eco de tu nombre...

Y tejo y destejo
la madeja del olvido.


lunes, 15 de enero de 2018

Utopía

Camino de los cipreses. Foto de Mª José Vergel Vega
Decía la abuela, que me inició en la escritura del Libro de la Vida, que en los días  de niebla, el Dios de cada uno, volvía a crear el mundo como cada cual fuera capaz de imaginar.
Recuerdo que mi imaginación se empeñaba reiteradamente, en desear que el chozo de pastores por el que pasábamos cada día, apareciera, tras la niebla, cubierto de chocolate.
Mi Dios jamás cumplió mi deseo pero, al arrojarme del cándido paraíso de la infancia, me hizo comprender  el significado de la palabra "utopía". 


Mª José Vergel Vega

lunes, 8 de enero de 2018

Como árboles desnudos

Árbol desnudo en la tarde de Enero. Foto de Mª José Vergel Vega

Espera el árbol desnudo la caricia alada de los pájaros.
 El hombre, caminante errante de la tierra, sigue soñando sendas que lo lleven al refugio seguro de un paraíso que los dioses no se tomaron la molestia de construir a su medida.
Se nos va la tarde de Enero y ya no quedan pájaros que nos presten alas con que vestir la  ración de libertad que a cada cual nos cupo en suerte.
Es preciso darse prisa:la tarde se marcha, y los pájaros olvidan que hay árboles desnudos  en medio del invierno.
Mª José Vergel Vega

sábado, 6 de enero de 2018

El tiempo y su madeja

Paisajes bajo palabra. Foto de Mª José Vergel Vega

El tiempo continuará enredándonos en su madeja. Vendrán, porque así está escrito en alguna parte, luces y sombras. En unas y otras habremos de poner la sabiduría de nuestro corazón latente.
Acariciará el sol nuestra piel cada mañana. Con sus rayos primeros, lamerá la tristeza que nos sale por los ojos y que nos hace criaturas pequeñas y frágiles. La tristeza nos atrapa en su laberinto y nos deja a merced del   hechizo de algún aprendiz de Merlín.
Está escrito que el tiempo continuará enredándonos en su madeja. Habremos de mirar hacia  los cipreses, cómo se elevan hacia Dios, cómo ellos aprendieron a rezar una plegaria de esperanza .
Habremos de creer que nacerá el hombre nuevo cada mañana. Así está escrito en el horizonte, allá donde las alas de la utopía besan las heladas crestas de las montañas.
Mª José Vergel Vega