La cigüeña es un ave símbolo
de fertilidad. Son fieles a los lugares que habitan temporada tras temporada.
Cada año ─mucho antes ya de
la onomástica que reza en el dicho de “por
San Blas, cigüeñas verás” ─regresan a sus nidos desde tierras más cálidas en
las que han pasado los rigores del invierno.
Las torres de nuestras
iglesias no serían las mismas sin el crotorar de estas aves que preparan el gazpacho
como los más reputados chefs.
San Isidoro y otros estudiosos
nos dicen de ellas que son un símbolo de “piedad
filial”. Pocas aves como ellas se dedican con tanta atención a la cría de sus hijos.
Mitológicamente, la cigüeña
estaba consagrada a Juno, diosa del matrimonio.
Has de saber, cuando veas
una cigüeña, que la vida está próxima a renovarse, a ofrecernos días de cálida
esperanza.
Vengan o no vengan por San
Blas, en clase hemos abierto nuestras puertas a las cigüeñas este mes de
febrero. Tenemos ya unas cuantas acomodadas en unos nidos artesanos que han
hecho los alumnos/as de Infantil y Primer Ciclo de Primaria de la actividad de
Fomento de la Lectura del CEIP Batalla de Pavía de Torrejoncillo.
Os dejo unos versos que hice
para esta actividad.
¡Buen provecho, grumetes de
las palabras!
CIGÜEÑA PATEÑA
Conozco una cigüeña,
pate pateña,
que subida en la torre
su pata enseña.
Yo sé de una cigüeña,
pate pateña,
que cuando llega el día
peina sus greñas.
Me gusta la cigüeña,
pate pateña,
que sale de mañana
y va a la aceña.
Se baña la cigüeña,
pate pateña,
y pesca con el pico
ramas pequeñas.
Volando la cigüeña,
pate pateña,
regresa a su nido
risu risueña.
Se oye a la cigüeña
pate pateña,
haciendo su gazpacho
desde la peña.
Por San Blas las cigüeñas,
pate pateñas,
vuelven al campanario:
son lugareñas.
Mª José Vergel

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