Decía uno, ¡vaya usted a
saber!- pido perdón por ignorar su nombre, aunque bien podría llamarse Gulliver_,
que “cuando desciende el sol de la
cultura, hasta los enanos proyectan grandes sombras”.
Lo que éste debía ignorar es
que el sol, siempre va y vuelve, y para todos amanece, sobre todo, para
aquellos que se empeñan en la CULTURA.
Y si no, recordad el dicho:
Siempre venceremos los eclipses, porque no hay eclipse que cien años dure ni
día que no amanezca… reconozco que hemos reinventado el dicho, pero lo cierto
es que hemos aprendido que si es preciso que el sol salga por otro sitio, saldrá.
A esta Dama que alimenta
nuestros sueños, no le gustó nunca que alguien le pusiera cauces, ni que le
estuvieran torturando el oído con lo que es o no políticamente correcto. De
modo que , si lo que se impone, es salir por el Oeste y ponerse por el
Este…pues, ¡qué quiere usted que le diga!, se cambian las tornas del Universo y
a otra cosa…
A esta Dama de la que
hablamos es bueno dejarla fluir, que se maneje a su antojo…que vaya y
venga…unas veces será como amante impetuosa, capaz de trasladarnos al séptimo
cielo… No lo duden, hablando de CULTURA, el Séptimo Cielo, existe…En esos
momentos de éxtasis y mientras nos dure la resaca de su amor, creeremos que
otro mundo es posible.
Y cuando nos pueda el
desánimo, porque también habrá de esos momentos, en los que nos sintamos con el
corazón partido, en los que la veamos como amantes despechados, ella vendrá a
sacudirnos la abulia de estar vivos…será capaz de invitarnos a revelarnos
contra aquello que nos deshumaniza, que borra lo que de hermoso hay en este
mundo. Ella será capaz de hacer que, ante nuestros ojos, se despliegue la orgía de la
primavera.
Porque la CULTURA es un arma
que apunta hacia el futuro. Ella hará crecer flores, aún cuando los inviernos
se empeñen en hablarnos de la nieve.
De sobra sabemos que en
estos tiempos desalmados, isobaras
enloquecidas nos anuncian que no hay día en que no se aproximen aguaceros. Y de
sobra sabemos que esos aguaceros pretenden cogernos con el corazón desabrigado.
Hay mucho desalmado que se empeña en arrojar la CULTURA por la ventana.
Pero ella , la CULTURA, sabe
de paraguas contra esos aguaceros…y de paracaídas que protegen de peligrosos
saltos al vacío. Por suerte o por desgracia, está muy acostumbrada a saltar sin
red.
Ella es capaz de resistir
todos los embates, siempre tendremos su reducto seguro…Siempre nos quedará la
CULTURA…y ansiaremos ser, y lo seremos, como esa belleza blanca de la jara que es
capaz de arañar la dureza gris de la roca.
Mientras tengamos dientes,
mordamos, seamos valientes, expresemos libremente lo que estamos dispuestos a
hacer por ella.
Dice un tal Luis García
Montero que “la vida no es un sueño”,
por mucho que Don Pedro Calderón de la Barca, otro tal, se empeñase en lo
contrario…
Hablando de esa Dama, a
veces mujer fatal, que atiende por el nombre de CULTURA, no sé a quién darle la
razón…probablemente ambos la tengan, porque no existe una razón absoluta, sólo
hay razones que tratan, sin demasiado acierto, de alcanzar el absoluto, que es concepto
inabarcable.
Ciertamente, a veces no se
sueña mientras se vive, porque si te da por entregarte a los sueños, la vida,
que a veces es una locahijadeputa, llega escudándose en no sé qué circunstancias, y te
borra los sueños de un plumazo, o de un guantazo, que en demasiadas ocasiones
no se anda con sutilezas.
No, a veces uno no sueña
mientras vive… A veces, hay que vivir y punto; pero, eso sí, recomendamos
encarecidamente no perder de vista la
CULTURA, así será más fácil andar el camino.
A veces la vida es un tango
triste que habla de amores imposibles y se complace en recordarnos que estamos
jodidos, tremendamente jodidos…
Pero, qué carajos…¡¡Se puede
soñar, tenemos el derecho a soñar, tenemos el deber de soñar una vida más
justa, más hermosa, más digna para todos!!
No, no podemos perder de
vista a la CULTURA…Ella es experta en soñar sin importarle que muchos no crean
en sus sueños…
No vayan ustedes a pensar…, la CULTURA no es tan loca como parece, aunque
a veces no se controle cual tierna damita adolescente. Antes de mostrarse,
suele consultar con su almohada. Cualquier almohada, y más la de la CULTURA,
tiene arranques de filósofa: piensa,
duda, se tortura, se deja aconsejar, abandona el consejo…Claro que, cuando
decimos almohada, quizá queramos decir CONCIENCIA… esa tocanarices a la que
deberíamos prestar más atención.
Hacerle caso a la
conciencia, esa voz interior que te recuerda, que para la CULTURA también es
precisa la DIGNIDAD.
Normalmente callamos si
estamos solos, la CULTURA, que es sabia, nos recuerda que es mejor callar
cuando estamos mal acompañados y después…consultar con la almohada…siempre hay
alguna dispuesta a aclararnos las dudas.
Esa Dama de sueños ha
cumplido ya una eternidad, pero sigue dudando, sigue muriéndose de frío si no
encuentra nuestras manos. Le da pánico sentir que sin nosotros ni vive ni
sueña.
NO es bueno que una Dama
como ella esté sola, por mucho que no siempre se mueva en ambientes selectos. A mí me gusta más cuanto se torna arrabalera, mujer fatal con medias negras capaz de meterse
en cualquier tugurio para llevar un poquito de luz a esos reinos de sombra que
nos rodean.
Esa dama confiesa que se ha
ido haciendo en nuestras manos…cuantas más son las manos, más grande se va
haciendo su nombre, más años se va echando a las espaldas…
Es experta en hacer suyo
nuestro sufrimiento.
Ella ama si nosotros amamos.
Está alegre si nos ve
sonreir.
Llora si nosotros lloramos.
Puede ser el pasado, el
presente y el futuro.
Necesita de la memoria para
perdurar a través de nuestros recuerdos.
Estamos en ella y ella está
en nosotros, si somos humanos es gracias a ella.
En su nombre han de caber
todos los nombres.
Ella es la CULTURA, la
VERDAD de nuestras vidas, la que nos trae el progreso, la que nos diferencia de
los animales; la que nos hace dignos de llamarnos HOMBRES o MUJERES.
Ella puede ser la tierra en
la que seguirán germinando nuestros sueños. Sólo por ella seremos sembradores
de sueños, y no los abandonaremos por muchos malos despertares que nos acechen.
Siempre encontraremos una canción para invocar a la lluvia…
Y como declara un tal Mario
Benedetti, la queremos:
…porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo con codo
somos mucho más que dos.
Y aunque hoy el alma nos
hable de baladas tristes, el sol de nuestras manos será capaz de beberse la
escarcha, porque esa Dama soñadora nunca se rinde.
Ella es el fuego que alimenta nuestro entusiasmo, porque
su capacidad de amar es grande y su reino no tiene límites.
Ella es el agua que dibuja
la estela de esos barcos que recalaron en otros puertos, la estela blanca de
los sueños de esos marineros, que nos precedieron en el oficio de soñar , y que
no olvidaremos por más que pasen treinta veces treinta años.
Ella es el aire que nos
recuerda que seguimos vivos y despiertos, el que nos mantiene alertas, el que nos
dice que no estamos solos, el que nos regala una brisa salina si estamos
cansados.
Por eso, porque le gusta nuestra
compañía, ella sigue proponiéndonos una y otra vez el mismo trato: caminar
juntos, aunar esfuerzos, seguir
alimentando nuestros sueños en esta época de baladas tristes que llenan el alma de notas de escarcha.
Mª José Vergel Vega
