Eran sus ojos
tristes como la luna
en el invierno.
Recuerdo
la sonrisa en los labios;
la tarde
que se iba
por tus ojos.
Eran tus ojos
en la puesta de sol
manzanas verdes...
Y a la orilla del río
sólo la brisa.
El corazón
del color del invierno,
y los fantasmas
que pueblan los rincones
de la memoria.
Y por tus ojos
se iba haciendo de noche,
sueños de miel
dormían las manzanas.
Áureos cuerpos
de pez
imaginados;
y los versos
dormidos
en el blanco
corazón
de las manzanas.
Llanto en la tarde,
nubes que se desgranan:
Rezo del agua.
Sus manos eran
de pan por las mañanas,
sus manos blancas.
La recuerdan los versos,
el alma calla.
Queda la tarde
muda por los maizales.
Vuelvo a la casa.
Hoy el alma no puede
con los recuerdos.