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| Foto Internet |
Confieso que mi vida está colgada de un puñado de emoticonos.
Por eso, en lugar de hablar de tarjetas opacas, senadores enamorados, electoralitis
varias, corrupción a raudales y de que parece mentira que aún exista un país
que se llama España, estando como está , a merced de ineptos muy listos ellos y con las
manos muy largas , quiero escribir unas palabras para dar las gracias
públicamente desde estos cuadernos a whatsapp por regalarme un icono emocional para cada momento de mi
vida.
Hoy los utilicé para mandarte un besito casto de amigos, para
chincharte, para decirte la vergüenza que me da que me digas lo que me dices.
Para expresar que no salgo de mi asombro cuando tú, el tipo
más duro del oeste, te pones a decir ternezas.
Para sentirme cómplice de lo que dices sin decir y de cuanto
haces.
Para decirte que no puedo con la vida, que me tienes que no
doy crédito. Que vivo sin vivir en mí y lo que es peor, en ti. Que hay veces
que me produces urticaria y que te mandaría a una isla desierta para después
claudicar y compartir contigo la tabla de surf y la ola gigantesca que te
mando……y ser ángel o demonio, lo que exijan los cánones en estos casos.
Y, ya ves, todo esto
te lo puedo decir gracias a los emoticonos que alguien puso al alcance de mis
torpes dedos.
Puedo decirte que llueve y que estoy dispuesta a compartir mi
paraguas, aunque, ¡qué diablos!, si quieres nos mojamos porque a estas alturas
de la vida no necesitamos reprimir aquello que nos palpita, ¿te parece si te
mando el arcoiris?




