jueves, 4 de junio de 2020

De alas y palabras



Algunas de las historias de este confinamiento no las olvidaremos jamás. Yo guardaré a buen recaudo, en mi vieja caja de galletas, una que tiene que ver con libros y palomas.
Palabras y alas, una combinación evocadora para tejer una historia inolvidable.
A veces, los pasos que son curiosos por naturaleza, nos llevan hasta las puertas misteriosas de los desvanes, paraísos de oscuridad herida por rayitos de fugaces de sol. En ellos vive la memoria de lo que fuimos, de lo que hoy somos y de lo que seremos en el futuro.
El corazón se acelera por el miedo a lo desconocido y sube por la espalda el escalofrío que produce la curiosidad. En los desvanes hay fantasmas dormidos entre el polvo y el silencio; fantasmas que bregan por sacar del olvido una parte de nosotros mismos que vivió hace tiempo y que nos completa.
Dormidos y escondidos en un cajón, medio destruido por la humedad y el rodar de los tiempos, aparecieron ante mí un buen puñado de historias de otro tiempo, historias que estaban ahí y que a buen seguro completarán lo que somos. Libros que otros escribieron y leyeron para alimentar su sed de sabiduría, su afán por preguntarse qué hacemos en este mundo y qué nos queda por hacer. ¿Quién los puso ahí? ¿Por qué han estado confinados ante nuestros ojos hasta ahora?

sábado, 4 de abril de 2020

Dos o tres segundos de ternura



Cada Abril ha tomado por costumbre sembrarme espinas en el corazón. De fuera me llega el aroma intenso , casi doloroso, del hinojo. Me llega la pasión de las amapolas, desangradas en los caminos, porque no hay ojos que las miren.
Se nos fue con Abril el cantor que nos trajo, como un milagro, el alba en su voz.  Se nos fue y nos deja huérfanos en el grito de estos tiempos convulsos, en los que tenemos frío. 
Con él se marcha una parte importante de lo que fuimos, de aquellos que hicimos de su canto nuestro himno.
No sé por qué Abril insiste en arrebatarnos la esperanza.  Abril es hoy una flor deshojada de tristeza, la desnudez de un alma ahogada por la pena.
La vida se nos ha puesto dura. Sísifo ya no puede con su piedra. Está arreciando la tormenta. Intento caminar y doy pasos en falso. ¿Cómo voy a echarme a la vida sin el necesario latido de tus versos? ¿Cómo voy a aprender a vivir sin el dulce consuelo de tu voz? ¿Cómo sortear sin ella el temporal de cada día?
La vida nos va enseñando, a fuerza de embates, que las pérdidas nos cambian . Una se mira al espejo y no se reconoce. Nos descubrimos más viejos  y más cansados. Las arrugas nos apuñalan el alma de parte a parte y nos dolemos hasta encogernos.
Nos hiere recordar lo que pudo haber sido y no fue. Nos duele comprender que no todos los caminos nos llevan a Roma, ni al tiempo dulce y azul de la infancia.

domingo, 8 de marzo de 2020

Manifiesto "Día de la Mujer" 2020



Somos de la Generación Igualdad. Queremos seguir movilizándonos para eliminar la violencia de género, la desigualdad y todo aquello que no nos deja avanzar en el mundo que habitamos. Exigimos justicia y derechos para todos y todas, buscamos  mujeres y hombres que sean capaces de pensar en femenino.
Os invitamos a uniros a esta Generación Igualdad. Mujer, eres libre, despliega tus alas y créete capaz de hacer grandes cosas. Tenemos derecho a participar en las decisiones que se tomen sobre el futuro a todos los niveles: económico, social, educativo, político, empresarial, ambiental…
Somos muchas, no estamos solas. Nuestra lucha está avalada por tantas mujeres que nos precedieron, por tantas mujeres que, estando bajo la costilla del hombre, nos fueron labrando el camino para que nosotras hoy nos atrevamos a interpretar por nosotras mismas el complicado libro de la vida.
Sigamos reivindicando pan y rosas, como lo hicieron aquellas mujeres neoyorquinas de 1908.
Queremos elegir nuestro camino y debemos y queremos hacerlo juntas, porque unidas en sororidad seremos capaces de todo. Como decía Gioconda Belli, trabajadora del verso, “Todos tenemos un deber de amor que cumplir, una historia que nacer, una meta que alcanzar”.
Somos conscientes de que en este mundo globalizado, la brecha de género se ha abierto aún más. Sabemos dolorosamente que hay voces que intentan callar nuestro grito, que hay manos que quieren impedir nuestro avance y ponen piedras en nuestro camino. Seguimos siendo nosotras las que realizamos  los trabajos más precarios y peor pagados, las que se quedan en casa, porque nos puede la conciencia y el instinto ancestral de la madre naturaleza que nos habita , criando a los hijos o cuidando de nuestros mayores y enfermos. Somos nosotras, las que cuando vuelven a casa tienen que seguir trabajando y multiplicando brazos para llegar absolutamente a todo y el mundo siga girando como si tal cosa. Somos nosotras las que primero nos movilizamos ante las injusticias, las que nos echamos a las espaldas el luchar por reinventar el mundo.
Llevamos muchos años de lucha y aún nos queda mucho trecho por recorrer. Y sabemos que no vamos a rendirnos, porque nunca lo hemos hecho. Vamos a seguir luchando, siendo conscientes de nuestra valía, porque estamos en todo y ese todo, que es la vida, nos necesita. Hago mías y las comparto con vosotras las palabras de la escritora Almudena Grandes: “porque las mujeres somos la mayoría más indiscutible de este país”.
No olvidamos a aquellas que perdieron el derecho a estar vivas a manos de adanes frustrados que no entienden  que nadie es de nadie y que la libertad es un don inalienable. Seguís con nosotras y nos dais fuerza para seguir adelante. Una vez más reiteramos que nos queremos vivas y respetadas.
Hagamos una cadena de feminismo en la que quepamos todos, mujeres y hombres dispuestos a echarse al camino y seguir luchando , porque cada vez queda menos para Utopía, porque si nos empeñamos, entre todos llegaremos a un mundo nuevo de dignidad y justicia.
Sigamos siendo el grito de las que ya no están, leguemos nuestro grito a las generaciones de jóvenes y niñas para que se hagan valer y sean capaces de conquistar plenamente la dignidad, la justicia y la igualdad.
¡Mujer, tú eres verso necesario en el poema de la vida! ¡Ámate, ármate, inicia la revolución que el mundo necesita!
Mª José Vergel Vega



viernes, 6 de marzo de 2020

Pan y rosas


Déjame que exija pan y rosas.
Sé que el camino es largo, pero si es necesario, pagaré con mi vida.
No pidáis que olvide los rostros que encontré por el camino; las noches implorando a la luna que me redimiera del odio.
Vengo de lejos, he dejado muchas manos que reclamaban un brote nuevo de mi amor.
Por eso, déjame que exija pan y rosas...
...tengo hambre y mis manos se secaron, nos las dejaron echar raíces para darse a esos que pedían justicia.
Déjame que exija pan y rosas...es largo el camino y estoy cansada.
Mª José Vergel Vega

martes, 4 de febrero de 2020

La mierlita



Está claro que yo no puedo entrar en una librería y salir con las manos vacías. Hoy, mi preciosa librera Mónica, puso ante mis ojos una cajita de cuentos diminutos ( el número 5 de la colección "Minilibros" de Kalandraka, recomendable para todas las edades).
Éste de La mierlita fue el primero que se me vino a las manos. Leerlo, y recordar a mis abuelas, aquellas mujeres sabias que me enseñaron a interpretar el libro de la vida, fue todo uno. La mierlita es una historia con sabor a aquellos cuentos de la infancia en el regazo de aquellas mujeres valientes y tiernas que fueron nuestras abuelas.
Me encantó que Antonio Rubio, maestro de maestros, le pusiera ese título en diminutivo , en extremeño y en femenino, porque por estos lares hay mierlas pero no mierlos. Fascinante la forma en la que utilizamos el lenguaje.
No pude por menos que compartir lectura con mis niños de Primer Ciclo. Escucharon atentos y dijeron que les parecía triste, pero bonito. Silvia aplaudió entusiasmada; otros entornaron los ojitos  pensando quizá en la desdicha de la pobre mierlita a la que una y otra vez engañaba la taimada zorra...y otros cavilaban sobre qué cosa sería aquel invento del "jápele-jópele" que la zorrita traía y llevaba.
La mierlita nos trajo consigo el recuerdo de un viejo contador de cuentos con barba de luna, que visitó nuestro colegio hace algunos años: Federico Martín Nebrás. Dice Antonio Rubio, que Federico le regaló este cuento que mamá Clara le contaba siendo infante allá en la Vera de Plasencia.
De cuando en vez, una historia te reconecta con tus raíces. Te lleva a aquel lugar a la orilla de un río donde cantaban las sirenas. Vuelve a tu memoria aquel lugar tocado por las hadas, o por la varita mágica de unas abuelas que contaban cuentos al calor de la lumbre, mientras desgranaban entre sus manos bolas de algodón.
Esta mierlita ha hecho que me vea chiquinina y  feliz, las trenzas estiradas, las mejillas como carbones encendidos y la imaginación desbocada, galopando hacia los límites del paraíso emocional de Dauseda.

Mª José Vergel Vega 

domingo, 28 de julio de 2019

LUNA ROJA




Un mensaje iluminó la pantalla de su móvil: “Es ahora o nunca”.
Era la señal convenida. Se desnudó con parsimonia y se puso el pijama que guardaba para las ocasiones especiales. Colocó el traje gris de oficinista en el galán de noche. Abrió de par en par la ventana para que entrara el relente. Dispuso encima de la mesilla el vaso de leche tibia, la cápsula y el diario abierto por la página del día. Contestó al mensaje del móvil con un escueto: “Ok. Amor.” Dejó las zapatillas perfectamente alineadas  y se acostó.
Puso la cápsula en la lengua y apuró a pequeños sorbos el vaso de leche. Al tiempo que arreglaba el embozo, pensaba que aquella noche dormiría como si no hubiera un mañana. Se persignó tres veces y cerró los ojos.
Un nuevo mensaje iluminó la pantalla del móvil: “Dulces sueños, amor.”
Para entonces, la luna roja que anunciaron en todos los telediarios, ya se había desangrado sobre la cama.
Mª José Vergel Vega

sábado, 13 de abril de 2019

Elogio de la palabra


Os dejo el "Elogio de la palabra" que escribí para el acto de presentación del nuevo trabajo de investigación histórica (Torrejoncillo. De los orígenes al siglo XVI)  realizado por el profesor y cronista de Torrejoncillo, Antonio Alviz Serrano. Gracias, querido profesor, por contar con mi humilde aportación. 

Foto de Alba Hernández Alviz


“La historia…testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad” (Cicerón)

Buenas noches. Se me antoja que Abril es un mes hermoso para acoger una nueva criatura en nuestro regazo lector. Y a eso se nos ha convocado aquí esta noche, a dar la bienvenida a un pedacito importante de nuestra historia, a re-cordar, a volver a pasar por el corazón lo que sucedió hace ya tantas lunas. Así pues, muchas gracias por asistir y que sea con vosotros la palabra.

Decía  A. Bioy Casares que “Escribir es agregar un cuarto a  la casa de la vida”. Y así es, palabra a palabra se va construyendo la casa,  el templo de lo que fuimos, de lo que hoy somos y de lo que en ciernes seremos un día. Pasado, presente y futuro en sutil armonía para que nunca perdamos la senda de nuestro ser y nuestro estar en el mundo. La palabra nos ancla al mundo.

Dichosos, pues,  los que poseen el don de la palabra y lo esparcen como semilla que hará germinar  a la tierra, y dichosos los que en un acto de amor y valentía  recogemos  con ternura su cosecha  porque sabemos que jamás nos sentiremos vacíos. La palabra nos habita.

Se escribe, indudablemente,  porque se tiene algo que decir, porque algo muy fuerte se abre paso entre lo que sentimos y las ganas de decirlo, aunque sea con un cierto y necesario pudor, entre lo que pensamos y la desolación del papel en blanco. Se escribe por la premura de  calmar nuestra conciencia y la conciencia del que nos lee; otras veces, es verdad, se escribe para causar un maremoto en el náufrago que acude sediento al libro, y quizá no encuentre del todo la isla desierta que buscaba. Se escribe para remover conciencias. Sea como fuere,  se escribe para reafirmarse en el mundo, para reparar los  desconchones que tienen la mala costumbre de aparecer y reaparecer cada día. Las palabras tienen entonces  brazos  de madre que nos abrigan en momentos de desconcierto y nos resguardan contra la apatía y la desidia.

Un libro es un lugar al que volver en casos de necesidad, leve o extrema. Los libros deberían de estar  en el centro de nuestro paraíso emocional. Si observamos bien, en cualquier rinconcito de lo que somos nos revolotea una palabra, nos recorre el temblor de una historia leída o contada.

La palabra es la herramienta más perfecta de la que disponemos los humanos para cincelar sueños e ilusiones, para conjurar miedos y  transitar caminos inciertos. La palabra, si volvemos la mirada a Platón,  es conocimiento, memoria, alma, tiempo y espacio, historia que se pone en pie y camina entre nosotros. La palabra nos lega el don precioso del lenguaje. La palabra nos humaniza.

martes, 2 de abril de 2019

Sueño con serpientes

Perseo y Medusa. Benvenuto Cellini (1500-1571)


Dicen que siempre fueron más bellos los ángeles exterminadores. Un viento azul del norte no ha dejado de soplar en mi costado y a estas alturas de la tarde me siento ángel caído, vencido y cándido.
Encierro en mi Cuaderno la  certeza de que mi pensamiento va de lo que escribo a tus ojos y a tu rubia cabellera mecida por otro viento más amable y siento que hay éxodos que duran toda la vida y quizá el camino no dé para tanto.
Lo cierto es que para nadie es ya un secreto que estoy de un triste superlativo y que las musas tomaron por costumbre dormir en los jardines ajenos. Quizá por eso las palabras que escribo hieren mi cuerpo como zarza que engulle el camino.
La realidad hace tiempo que adquirió el hábito de darse de bruces contra el deseo y el choque deja en el ambiente un olor a uvas agrias que fermentan en la tinaja de la noche.
Lo cierto es que me cansa todo lo que doy por cierto y no sé a ton de qué bebo tan despacio el veneno que me ofrece la esquiva de tu boca.
Entre sorbo y sorbo , el veneno requiere ser paciente, suelo aprovechar las noches de verano para darme a la alquimia de guardar en frascos chiquitos el aroma de vidas, verdaderas o inventadas, que fueron y que aún son capaces de perfumarme el alma.
En uno de esos frascos guardo la huida de Jacob y Raquel , con sólo su amor a cuestas, hacia el destierro que les imponen unos Reyes poderosos y la intolerancia de sus vecinos, cristianos viejos. Cuando lo destapo, se extiende por el aire un perfume a manzanas con miel y si acerco mi oreja escucho el eco del  Ambroz, como un torrente de agua que duele y que taladra el corazón.
Escribo que siempre hay alguien que se marcha de algún lugar querido como pago a las ínfulas de algún poderoso y que en todos los éxodos al que verdaderamente destierran es al corazón.
Cuando la noche se pone íntima me despojo de los vestidos del día y guardo, en un frasquito diminuto,  los rayos de luna que quedan pegados a mi cuerpo.

viernes, 22 de marzo de 2019

Piratas de los versos

Imagen Internet

Es lo que tiene leer como "locas de los versos" la "Canción del pirata" de Espronceda, que tanto juego sigue dando a la hora de enganchar a esto de la poesía.
La alfombra de los cuentos se convirtió en un mar embravecido, y los piratas-poetas  brotaron por doquier, batiendo sus plumas, retándose a versos.
El combate fue fiero y enconado, las plumas no tuvieron descanso. Al final, el combate lo ganó la POESÍA, como no podía ser de otra manera.
Os dejo el poema que escribieron mis piratas de los versos.



La poesía es MÚSICA.
La poesía es SILENCIO.
La poesía es ALEGRÍA.
La poesía es JUEGO.

La poesía es CALMA.
La poesía es PENSAMIENTO.
La poesía es RISA.
La poesía es LAMENTO.

La poesía es SUEÑO.
La poesía es CANTO.
La poesía es VIAJE.
La poesía es LLANTO.

La poesía es LECTURA.
La poesía es FELICIDAD.
La poesía es EMOCIÓN.
La poesía es PAZ.


Mª José Vergel Vega

sábado, 2 de febrero de 2019

Por unos limones de nada

Foto de Martina Rodríguez


Son las pequeñas cosas las que pueden cambiar el mundo a la deriva. Yo me lo repito como un mantra cada día.
Estas palabras, que ahora escribo desde la inmediatez del sentimiento, tienen música de adagio. Lo que quisieran reflejar no es otra cosa, que el temblor que este sencillo acto provocó en mi corazón y en el corazón de Julia.
Si la vida te da limones, regala alegría a los demás.
La puerta de la casa de Tati se ha llenado de cestos de limones, cogidos con mimo, expuestos ante nuestros ojos para nuestro regalo, como una ofrenda de  amor hacia sus vecinos. Limones que nos remueven las tripas y nos hacen sentirnos humanos, para saber que aún no es demasiado tarde, que aún somos uno con el mundo, que tenemos el alma pespunteada de buenos sentimientos.
Unas simples cestas de limones, nos activan el resorte que nos permite cambiar la perspectiva desde la que vemos el mundo.
Me emociona el gesto de Tati que cogió esas frutas entre sus manos. Me emociona que nos las ofrezca como don de PAZ.